
METROID: ZERO MISSION - AQUÍ EMPIEZA TODO


Así que lo dicho, con la salida de Metroid: Dread llega la hora de ponerse al día y jugar en orden al menos los 4 Metroid 2D anteriores. Y como el objetivo de este ejercicio no es otro que disfrutar de la historia en orden y de forma seguida, pues resultaba bastante más interesante acercarse al primer episodio en su forma más completa, el remake de Game Boy Advance basado en el original de NES. Aquí Samus Aran, nuestra protagonista recibe la misión de volver a su planeta natal, Zebes, para acabar con la presencia de unos seres llamados Metroid y con un organismo bio-cibernético llamado Mother Brain. La presencia de los temidos Piratas Espaciales es de esperar, por lo que el enfrentamiento con ellos parece inevitable.
De esta forma nos encontramos con una versión mejorada del título de NES, no sólo en lo gráfico, donde se pone a la par de Super Metroid y Metroid: Fusion. Mecánicamente se incorporan mejoras vistas en juegos anteriores que no estaban en el original. La historia sobre los orígenes de Samus se amplía también, ofreciendo una zona completamente nueva al finalizar el enfrentamiento donde acababa el primer Metroid. Esta es también una de las mayores novedades del título, mostrando por primera vez a Samus sin su traje de combate, una novedad que heredaría para siempre la saga de lucha Super Smash Bros. incorporando a Zero Suit Samus como uno de sus luchadores.

La presencia de cinématicas con imagenes fijas animadas (que se asemejan muchísimo en cuestión de diseño al manga oficial del que hablaremos en futuros análisis) también enriquecen enormemente la experiencia narrativa. Sin ser el Metroid más rendondo (pues la base, pese a ser el original, era por cuestiones obvias la más limitada) quizás sea uno de mis favoritos en 2D, y probablemente uno de los títulos de la serie a los que más cariño tengo. Y precisamente por esto volvemos a por qué me encanta el genero, que no olvidemos, nació precisamente con este primer Metroid de NES.
El título no es especialmente difícil en materia de habilidad. Si, quizás haya alguna zona donde si no vas con cuidado puedes ver como tu vida baja alarmantemente. Y probablemente algún jefe final te requiera algún intento de más hasta que das con la clave para acabar con ellos. Pero nada especialmente dramático. Aquí la gracia de la complejidad del título (algo extensible a toda la saga) es esa sensación constante de que te estás dejando cosas por descubrir.
Empiezas tu partida tan alegremente en la zona denominada como Brinstar. Y de repente te encuentras con una estatua con forma animal que bloquea tu camino. Bien. A lo mejor tengo que encontrar a ese animal y acabar con él para desbloquearlo. Nada del otro jueves. Pero de repente en otra sala, ves un pequeño conducto por el que no puedes entrar porque no cabes. O un saliente al que no llegas. O una puerta que tu arma no es capaz de abrir. O un bloque con un extraño símbolo que no se rompe. ¿Y por qué hay aquí de repente un pasillo tan largo? Durante toda la partida estás con esa constante sensación de que sólo estás viendo una pequeñísima parte del mapeado.
Y de repente empiezan a llegar las mejoras. Y la satisfacción es doble. Porque ahora no sólo cuentas con mejores herramientas para hacer frente a los peligros de Zebes. Si no que esas nuevas habilidades te abren caminos que sospechabas que estaban ahí pero no podías ver. No es que tus misiles te abran una zona nueva. Es que en todas las zonas exploradas sientes la necesidad de volver y probarlos de mil y una formas a ver que encuentras. Esto conocido como "backtracking" es el alma del género y un elemento que la serie Metroid ha sabido siempre explorar magníficamente.

Cuesta hablar de este Metroid: Zero Mission de forma individual más allá de sus novedades para con la saga. Pero es que hablar de Metroid es hablar de todo un género y eso no se puede hacer sin generalizar. Si nunca habéis jugado a un Metroid, por cuestiones obvias relacionadas con la trama, es por aquí por donde deberíais empezar. Además, al terminarlo, siempre tenéis la posibilidad de echarle un ojo al original que se desbloquea y ver como se hacían las cosas antaño. Ya que sin esos cimientos el nuevo Metroid: Dread no sería posible.
Sin duda con Metroid: Zero Mission nos encontramos ante un imprescindible del catálogo de Game Boy Advance, de la historia de Nintendo, y de cualquier ludoteca que se precie. Quizás a estas alturas sea algo difícil de conseguir. Y es una pena que Nintendo no haya apostado por relanzar este título junto a sus 2 secuelas en un recopilatorio previo a la salida de Dread. Bien saben que nos hubiéramos dejado los cuartos sin pensarlo demasiado.
